Acerca de
¿Quién fue Yukiyú?
Para los taínos, el pueblo que habitaba Borikén antes de la llegada de los españoles, el mundo estaba lleno de espíritus llamados cemíes. Yukiyú era el mayor de los espíritus buenos: un protector que velaba por la isla y su gente. Muchos historiadores lo relacionan con Yúcahu, el espíritu de la yuca y del mar sobre el que escribió fray Ramón Pané en la década de 1490, el que les dio a los taínos su alimento más importante.
La tradición sitúa su hogar en la cima de la Sierra de Luquillo, en las montañas que hoy llamamos El Yunque. Desde allí vigilaba la isla, y las nubes que casi siempre cubren sus picos eran señal de su presencia. Algunos dicen que el nombre El Yunque viene de su nombre, aunque también podría venir de la palabra «yunque», por la forma de la montaña. Hoy es el único bosque tropical lluvioso del Sistema Nacional de Bosques de Estados Unidos.
En la tradición puertorriqueña, su opuesto era Juracán, el espíritu de las tormentas destructoras, de cuyo nombre viene la palabra «huracán». Cuando Juracán lanzaba sus vientos sobre la isla, Yukiyú se interponía entre la tormenta y la gente. Los taínos honraban al espíritu de la tierra con piedras de tres puntas, que enterraban en sus conucos para pedir buenas cosechas.
Los taínos no tenían lengua escrita, así que lo que sabemos viene de los cronistas españoles y de historias que se han pasado de generación en generación por más de cinco siglos. Los nombres y los detalles cambian de un relato a otro, y también verás Yuquiyú o Yocahú. La idea es la misma: un espíritu que protege la tierra y a la gente que vive en ella.
Por qué llevamos su nombre
Queremos que esta comunidad funcione igual: que ayude a disfrutar la isla mientras la protegemos. Muchos de los lugares en el mapa son frágiles, y algunos siguen siendo especiales solo porque pocos los conocen.
Por eso Yukiyú es solo por invitación, por eso decides quién ve cada lugar que añades, y por eso los lugares delicados pueden ocultar su ubicación exacta.
Cuida los lugares que visitas
- Deja cada lugar como lo encontraste, o mejor.
- Llévate tu basura.
- Respeta la propiedad privada y los senderos cerrados.
- Acampa solo donde esté permitido y nunca dejes una fogata encendida.
- Revisa el tiempo y los reportes recientes antes de ir. Los ríos crecen rápido.
Tu isla. Tu aventura.